Esterotipias y enriquecimiento ambiental: consideraciones de la vida en cautividad

(Por Alba Motes Rodrigo)

 Uno de los mayores problemas que supone mantener animales en cautividad es el riesgo de que estos desarrollen lo que se conoce como esterotipias o comportamientos estereotipados, los cuales se definen como patrones comportamentales repetitivos que se llevan a cabo sin fin alguno aparente. Hay numerosos ejemplos de comportamientos catalogados como estereotípicos. Uno de los más conocidos es el “belly nousing” de los cerdos de granja. Este comportamiento se da mayoritariamente en cerdos que han sido separados muy pronto de sus madres mientras aun eran lactantes. El “belly nousing” (hociquear la tripa) consiste en que un cerdo le golpea repetidamente la tripa a otro que esta tumbado, lo cual suele causar al receptor heridas y llagas que se infectan con facilidad. Se cree que este tipo de interacciones es debido al estrés y ansiedad causados por la separación de las crías de las madres. Otro ejemplo de comportamientos estereotípicos muy frecuentes son las locomociones circulares. Este comportamiento es muy común en grandes felinos enjaulados y cetáceos. En esencia consiste en que el animal da vueltas en círculos de forma constante, repitiendo siempre el mismo recorrido. La lista de ejemplos es bastante larga y cada vez se alarga más debido al creciente número de estudios etológicos al respecto. El hecho de que las esterotipias estén en el punto de mira de los estudiosos del comportamiento tiene sus ventajas, pues cada vez más nuevas soluciones y métodos preventivos se desarrollan para paliar sus efectos. Uno de los métodos que ha dado mejores resultados son tratamientos englobados dentro de lo que se llama “enriquecimiento ambiental”. Este término hace referencia a acciones llevadas a cabo para mejorar el entorno físico y social de un animal. Como consecuencia de ello con frecuencia se incrementa la esperanza de vida, las probabilidades de reproducirse con éxito y/o la salud y condición física. A parte de reducir los comportamientos estereotípicos, el enriquecimiento ambiental puede ayudar a simular el entorno natural de los animales introduciendo elementos que sean parecidos a los que se encontrarían en su hábitat. Estos estímulos pseudo-naturales son especialmente importantes en el caso de los animales destinados a la liberación, pues les preparan para enfrentarse a las situaciones que afrontaran en libertad.

beluga pig

Como se puede observar, las funciones del enriquecimiento ambiental son muy diversas y las formas en que se puede llevar a cabo, prácticamente ilimitadas. Sin embargo, para que este sea efectivo hay una serie de cuestiones que hay que tener en consideración. La primera de ellas es que los enriquecimientos tienen que estar diseñados específicamente para la especie que se quiere ayudar (un gato con un ovillo de lana se entretiene, a un tigre hay que darle algo bastante más grande). En segundo lugar hay que observar la interacción del animal con la novedad introducida, ya que a lo mejor se obtiene el efecto contrario al deseado y el animal se estresa o frustra. Por último, es necesario recordar que el enriquecimiento ambiental debe estar orientado al beneficio del animal y no al del ser humano, lo cual ocurre con mucha frecuencia en circos con animales o acuarios: hacer saltar un felino por aro de fuego, poner a un elefante sobre una pelota o hacer saltar focas desde un trampolín no mejora la vida en cautividad en ningún aspecto, sino todo lo contrario.

En resumen, el enriquecimiento ambiental es una técnica que tiene un futuro prometedor mejorando la calidad de vida de los animales en cautividad y facilitando su reintroducción, cuando es posible, en su hábitat natural. Queda mucho por hacer en este campo, pero los primeros pasos ya están arrojando resultados prometedores.

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